Cuando una actividad no funciona como se esperaba, el problema no siempre está en el estudiante. A veces la barrera está en la consigna, en la cantidad de texto, en el formato de respuesta o en los pasos que se piden al mismo tiempo. Este recurso ayuda a revisar esas barreras antes de cambiar todo el contenido.
En un aula de Ecuador, esto puede servir para tres problemas concretos: alumnado que no entra a la tarea, grupos que participan pero no muestran lo que saben, y fichas que terminan pidiendo más memoria o escritura que aprendizaje real.
El resultado observable debe ser simple: más estudiantes inician con menos ayuda repetida, la actividad conserva el objetivo y la evidencia recogida permite decidir si el apoyo se mantiene, se ajusta o se retira.

